“Al divino botón”

botones

La expresión significa hacer algo en vano, inútilmente; esforzarse sin obtener el resultado esperado.

Se dice que la frase tiene origen en la antigua Roma, cuando algunos flamantes cristianos comenzaban a desvirtuar las oraciones -que rezaban con botones o butonelle, parecidas a las cuentas de un rosario-. Creían que rezar a las apuradas, con desgano, sin meditar o sin prestar demasiada atención al contenido de las plegarias, era en vano, inútil o “al divino botón”, y no se les concedía lo que pedían.

Marco Denevi, en su cuento “Charlie”, escribe: “…después de una hora perdida al divino botón… Este es un claro ejemplo de cómo se utiliza la frase, para señalar que algo se hace o dice sin sentido, o que lo único que se logra es perder el tiempo.


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Esta canción, con perdón,

quiere ser una canción

que no sirva para nada.

No persigue el ideal

de ganar un festival

y no tiene intención

de hacer la revolución.

Quiere ser nada más que una canción

al divino botón.

Esta canción es, tal vez,

una cáscara de nuez,

un borrón de mala muerte

como la del señor

que mataron por error

o la de esa mujer

que mataron sin querer,

que mataron en más de una ocasión

al divino botón.

Esta canción, menos mal,

pronto llegará al final

como una bala perdida.

Corransé, por favor,

la señora y el señor,

no se dejen matar,

los previene un militar,

porque así pierde imagen la Nación

al divino botón.

Esta canción, por temor,

ni siquiera es una flor

para aquellos que un mal día

no se mueren de amor

ni en el campo del honor,

los fusila el azar

cuando van a trabajar.

Para qué, para quién, por qué razón:

al divino botón.

LM


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