Una comida bien criolla: Revuelto gramajo

En Soy Roca, la autobiografía imaginaria, Félix Luna, relata la costumbre de Artemio Gramajo, su amigo y edecán, de desayunar todos los días de una manera muy particular: mezclaba huevos fritos, papas fritas, trocitos de jamón y de cebolla. Lo describe de esta manera:

“Amigo en la buena y en la mala fortuna, discreto, servicial, afectuoso, caballeresco, valiente, bromista, glotón y amarrete con los pesos. Durante mi primera Presidencia lo nombré edecán; lo siguió siendo toda la vida con nombramiento o sin nombramiento. Pasará a la historia por esto y por nuestra perdurable amistad, que lo convirtió durante décadas en mi ‘alter ego’, pero también por haber inventado el Revuelto que lleva su nombre y se ha transformado en un plato corriente en los restaurantes de Buenos Aires.”

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Caricatura de un famoso dibujante de la época, Cao, del Coronel Artemio Gramajo. Caras y Caretas (año IV, N° 159), 19 de octubre de 1901. En el texto inferior dice:

“Es Gramajo de Roca el ayudante
y además un glotón de mucho aguante
Vale decir que nuestro presentado
ayuda al Presidente… y al mercado.”

A continuación, un aporte de nuestro amigo Roberto Elissalde:

Félix Luna unía al talento un humor muy especial. Una de las obras que más acercó al público a la historia y a un personaje, fue sin duda Soy Roca, donde pone en la persona de su asistente el coronel Artemio Gramajo, la creación del famoso revuelto que lleva su apellido.

Ese párrafo según referencias ciertas, es una licencia literaria y no histórica de don Félix, al que alguna vez consulté y supo contestarme con picardía. No fui el único que lo interrogó al respecto y la respuesta fue siempre la misma.

Mi recuerdo sobre el tema es que un señor llamado Arturo Gramajo, una noche (alta noche) llegó a un tradicional club porteño y como  la cocina estaba cerrada, él mismo con unas papas, unos huevos y un poco de jamón cocido que cortó en juliana, preparó el plato que lleva su nombre. Pudo haber sido en otro lugar, en su casa, pero ese parece ser entre los que mantenemos el culto del pasado, la verdadera historia del “revuelto”.

Un número reducido de caballeros organizó el grupo “Revuelto Gramajo”, y se reúne a degustarlo en distintos restaurantes. Alguna vez participé del encuentro en el Yacht Club Argentino, en la Dársena Norte, donde a mi criterio se come el mejor preparado. En dicho Club pude comer una variedad con papas bastón fritas separadas del huevo y no las tradicionales finitas, que lleva el nombre de Jorba. Este nombre se debe a un socio de la entidad y después Comodoro allí mismo, según me informó el doctor Juan Cernadas.

L.M.


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