El ayuno

http://novicio-trapense.blogspot.com.ar/2013/02/ayuno.html

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El sentido cristiano del ayuno es un ejercicio de renuncia que persigue el crecimiento en la libertad interior, imprescindible para poder descubrir y abrazar la voluntad de Dios -la conversión-, verdadera fuente de felicidad. Así lo expresa el Papa en su carta: “El verdadero ayuno […] tiene como finalidad comer el «alimento verdadero», que es hacer la voluntad del Padre” (Jn 4, 34).

Es Jesús mismo quien nos muestra el verdadero sentido del ayuno. Le dice a Satanás, luego de cuarenta días en el desierto: “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). Cumplir la voluntad del Padre es el verdadero alimento que nos sostiene como hijos. Por una parte someter la voluntad para fortalecerla con virtudes como la templanza, la sobriedad y la humildad y por otra, favorecer el ejercicio de la caridad. El ayuno está asociado a la oración y a la limos­na: el cristiano ayuna para compartir.

Pero el ayuno no se circunscribe exclusivamente a los alimentos. Es muy conveniente que las modalidades elegidas a la hora de practicarlo incidan en nuestras esclavitudes personales. Un ayuno muy saludable para todos en esta Cuaresma podría ser el ayuno de televisión e Internet, cuyo consumo está alcanzando niveles de auténtica “esclavitud”. También podemos ayunar de malas intenciones, de palabras hirientes, de envidias, de enojos, rencores y quejas, de angustia y amargura, de ansiedad y desaliento, de trampas, de habladurías, de egoísmo, de mentiras, de juzgar a los demás y descubrir a Jesús en cada uno de ellos; en fin, ayunar de todo lo que nos separe de Dios, para intentar vivir más cerca de Él, con agradecimiento y oración.

L.M.


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